ECOFESTIVAL sonoro y poético desarrollado durante época estival en la Región de Atacama, Chile.
REDES SOCIALES
La iniciativa busca relevar frente a la comunidad de la región y sus visitantes veraniegos, propuestas artísticas locales y nacionales cuyas estéticas van desde la canción popular a cruces entre poesía, música y arte sonoro. Conciertos, instalaciones sonoras y visuales, lecturas poéticas musicalizadas, conversatorios, talleres y creación de obras colectivas hacen parte de las jornadas. Todas actividades basadas en una temática central escogida para cada año. En ese sentido, el certamen se constituye como un punto de encuentro estival alternativo que invita a hacer una pausa vacacional para oír parte del paisaje musical, poético y sonoro atacameño y nacional en espacios diversos de Copiapó y Caldera. De forma paralela, se plantea como una esfera de discusión sobre la estandarización en la música y la literatura. Y, a la vez, como un espacio de reflexión, a través del arte sonoro, sobre la relación que establecemos con el entorno social y natural más próximo.

NOCTILUCA 2025
- Segunda versión oficial
- 9 de marzo
- Caldera
- Elemento: AIRE
MANIFIESTO
- Noctiluca es una experiencia colectiva que gira en torno a un abanico estético que va desde la canción a cruces entre poesía, música y arte sonoro.
- El festival es un punto de encuentro que invita a la comunidad a hacer una pausa para oír parte del paisaje musical, poético y sonoro atacameño, nacional e internacional más allá del concierto como mega espectáculo o la música y literatura como productos consumibles.
- Sí, los discos, los libros y los conciertos se venden para sostener a sus cultores y todo el ecosistema que los produce, eso lo entendemos y adherimos como trabajadores de las artes. Sin embargo, la música y las historias o líricas que hay en los libros se escuchan y se leen, respectivamente, no se consumen. Existe, por tanto, un problema de conceptos y de paradigmas que es necesario cuestionar mediante una acción concreta como esta propuesta de festival.
- Cuestionamos la estandarización en las artes. No hay una sola forma de entender, hacer, escuchar y difundir la música o la poesía. ¿Por qué existen los discos y los libros tal como los conocemos? ¿Quién determina el estándar de calidad, el contenido, la materialidad sobre los que se los fija o la forma en que se difunden? Antes fueron las radios, los sellos discográficos o las editoriales, ahora son las plataformas de streaming o los feudos tecnológicos. ¿Puede haber un valor estético y convertirse en material audible un puño de canciones grabadas en casa con una grabadora casera? Sibylle Baier es un ejemplo ¿Puede haber un registro de voz o una poética que se salgan de la norma, que rompan la sintaxis, pongan en tensión el idioma y la música, y aún así tener un valor estético y transformador? Violeta Parra es un ejemplo. Sin embargo, a pesar de estos ejemplos, no tenemos ni queremos modelos o patrones de estandarización a seguir. “La creación es un pájaro sin plan de vuelo que no volará nunca en línea recta”, diría la misma Violeta.
- La palabra «festival» la entendemos como una invitación a festejar la música y la poesía en vivo bajo la idea de rito o ceremonia. Es una exhortación a encontrarnos y escuchar con atención, detenernos a contemplar, entrar al templo y pausar nuestro ritmo acelerado contemporáneo y reconectarnos con la música y las palabras a partir de renovadas ópticas, dejando de lado, por un momento de nuestras vidas, cualquier actividad de consumo capitalista asociada a las artes.
- El nombre del certamen está inspirado en un microorganismo bioluminiscente acuático homónimo, cuya bioluminiscencia la conectamos con la autosustentabilidad en la vida y las artes. Al igual que las noctilucas, que generan su propia luz en medio de condiciones adversas de la noche marina, y que solo en masa logran mostrarse como un fenómeno que maravilla a quien lo observa, el festival busca ser un espacio de congregación y colaboración entre artistas diversos que son llamados para que en colectivo resonemos más fuerte con nuestras propuestas musicales y poéticas ante la comunidad.
- El festival es «eco» como guiño al eco sonoro en el sentido estético y comunicativo de hacer eco de algo, en este caso de nuevas voces musicales y poéticas. Pero a la vez, hacer eco de un problema ambiental, puesto que la presencia de noctilucas más allá de constituir un fenómeno llamativo por su belleza, es la manifestación de un desequilibrio en la biodiversidad marina actual, provocada, según algunos estudios, por el cambio climático. Esto último debido a que su aparición está asociada a aguas cálidas, y al igual que la fragata portuguesa, está proliferando más de lo habitual en zonas que antes no estaban acostumbradas a su existencia masiva como en Atacama. En ese sentido, es un pie forzado que nos auto imponemos para pensar en el eco que nuestras acciones cotidianas generan en la comunidad y la naturaleza. En otras palabras, nos remite a reflexionar no solo en la dimensión estética de las artes, sino también en la ética que las subyace ¿Podemos ver en estas una manera de contribuir realmente a la transformación social? ¿Es la función de las artes ser social y política por antonomasia?
- Noctiluca se plantea temáticamente a partir de los postulados de Empédocles que imaginó un modelo físico complejo para el mundo perceptible. Este, según él, se explicaba por la combinación de los cuatro elementos materiales: el agua, el aire, la tierra y el fuego. Por tanto, cada versión del festival se basa en uno de estos elementos.
- El festival tiene fecha de caducidad. Para su cuarta versión se autodestruirá para dar paso a un nuevo ciclo.
- Todas las actividades son de acceso liberado, porque gratis no es lo mismo que liberado. Gratis entra en el paradigma de «no pagado». Liberado entra en el paradigma de «sin una barrera para acceder a algo».
- Tenemos más preguntas que respuestas.

