Desde el año pasado, en paralelo a otras tareas y viajes, hemos estado trabajando en Poema de Atacama, una obra poética y sonora que venimos pensando desde hace unos tres años atrás, pero que por diversos motivos, no la pudimos arrancar antes.
Esta historia parte así. Durante seis años nos hemos internado por diversos rincones de la región de Atacama, ventana al desierto del mismo nombre, desarrollando, principalmente, labores de arte comunitario al alero de proyectos como Buscando la veta. En algún momento de ese trayecto, a mitad de camino, nos preguntamos ¿y si hacemos algo nosotros? ¿Algo más íntimo? ¿Algo que nos permita pensar el territorio que tanto hemos recorrido a partir de nuestro propio lenguaje poético?
Poema de Atacama, entonces, surge como un viaje para hallar el poema en el paisaje, en la gente, en los animales, en los árboles, en cada recoveco que hemos visitado de esta parte del desierto. Es un intento por encontrar el poema más allá del papel, de alguna manera.
Con esa idea en mente, a través de nuestros Daniel Jesús Ramírez y Eliana Hertstein, hemos recorrido quebradas, majadas, piques mineros, zonas agrícolas, caletas, playas y ciudades de esta región nortina, para volver a pensar sus características naturales y culturales con la tarea de crear una obra, no a modo de oda, sino como ejercicio crítico motivado por la observación, reinterpretando y resignificando momentos, ideas y memorias albergadas en la trashumancia colectiva, desde relatos que nos han contado aquellos seres que hemos conocido a cosas que nos ha tocado presenciar en primera persona.
En el camino, hasta ahora, hemos tomado registros de audio, algunas fotografías, pero sobre todo apuntes, muchos apuntes que han ido derivando en versos, prosas y definiciones sobre cómo montar la instalación que queremos montar con todo el material recogido.
Luego de muchas mutaciones, estamos próximos a estrenar este trabajo que de manera casi inevitable terminó siendo un híbrido entre un ejercicio poético-sonoro y uno de corte más científico.
La obra, así, busca abordar de una u otra manera, la memoria, el presente y la proyección de futuro de Atacama. ¿Es el desierto un territorio muerto? ¿Es solo un puñado de tierra a explotar mineralmente? ¿Tienen las diversas formas de existencia que habitan Atacama tan solo el derecho de ser y estar o están destinadas al sacrificio eterno en pos del crecimiento económico? Son solo algunas interrogantes que han surgido, motivando la escritura de poemas como altavoces de los cuerpos minerales junto a objetos sonoros como ríos y brotes de bosque espinoso nativo cuidadosamente germinados.
Así surgió Poema de Atacama, una instalación poética, sonora y botánica en la que venimos trabajando hace un año y medio. Un viaje reflexivo por este aparente espacio baldío que en realidad está compuesto por valles transversales encajonados por los que corren aguas vitales de cordillera a mar. Flujos como un gran relato que permiten la vida de muchas especies de flora, fauna y población humana, biodiversidad que resiste año a año la minería extractivista que estresa y contamina el recurso hídrico, poniendo en peligro su existencia y con él, todo lo que alimenta, desde chañares y algarrobos a zorros culpeos, guanacos y comunidades de personas que han hecho de estas tierras su hábitat desde antaño.
Para julio del presente año tenemos preparado el estreno oficial tanto en Vallenar como Copiapó, en dos hermosos lugares que pronto anunciaremos. Mientras tanto, dejamos aquí parte del registro fotográfico realizado durante los viajes exploratorios que derivaron en lo que hoy es finalmente esta obra que cruza la palabra con el arte sonoro y el bosque espinoso.









