¿Nos sentimos hoy invitados a habitar internet y la tecnología como si fuera un bosque comestible, es decir, un espacio regenerativo menos condicionado por patrones hegemónicos? Esa fue la pregunta que orbitó durante todo el primer episodio de Encuentro Sintrópiko, ciclo de charlas organizado por Hello Compost!
Para hablar de esta temática invitaron a nuestro compañero Ramírez Neira, quien desde las artes y la creación planteó algunas reflexiones que surgieron a partir de experiencias personales y el trabajo sonoro, escritural y botánico desarrollado en Familia Runrún, especialmente en el proyecto Poema de Atacama (realizado junto a Eliana Hertstein).
“Si bien me dedico a hacer canciones y trabajar desde la palabra oral y escrita, hace un par de años vengo trabajando de manera autodidacta la botánica, tanto en Maule como en Atacama”, comenzó su intervención. Así, en 2024 se embarcó en una investigación del bosque espinoso que crece en las quebradas del desierto chileno, enfocándose en tres especies: espino, chañar y algarrobo (prosopis chilensis).
Producto de estas indagaciones, naturalmente surgió en él la idea de pensar en la diferencia entre un sistema de vida como éste, que surge en un lugar hostil, contaminado por la gran minería y sin mucha vegetación a su alrededor, con el imaginario de la antigua Mesopotamia, cuna de civilización occidental, y las ideas del perspectivismo amerindio de Eduardo Viveiros de Castro.
“La palabra cultura y culto tiene su origen en cultivar la tierra. Entonces, esta cultura occidental que tendría sus orígenes en Mesopotamia, vendría de la necesidad de estas sociedades –que estaban en el desierto y no en un sistema de bosques– de guardar alimentos de una temporada a otra (agricultura). Por lo tanto, la cultura está asociada de manera estrecha a domesticar las plantas, y en base a esa necesidad de domesticar la naturaleza, el ser humano empieza a distanciarse de ella. En cambio, al nacer en un bosque no surge aún la necesidad de tener que domesticar las plantas, porque hay alimento todo el año”, propuso.
Paralelismo con los jardines digitales
En relación con el concepto de los jardines digitales, que son espacios web alternativos donde los usuarios/as pueden expresar y compartir sus intereses y conocimientos de forma abierta, pausada y reflexiva, Ramírez invitó a pensar en cómo éstos podrían ser una “domesticación de internet”, en contraposición con los bosques comestibles, que serían un espacio más “anárquico”:
“Así como el jardín, que es la manifestación clara de la domesticación de las plantas, de tener el control sobre ellas, el bosque comestible vendría a ser la imitación de cómo funciona el bosque o la internet que queremos tener. Como en Poema de Atacama, donde las plantas crecieron sobre relaves mineros y sobrevivieron por tierra que crearon ellas mismas, se puede hacer una metáfora de la resistencia frente a un modelo extractivista y de lo que podemos llegar a lograr”.
Desde esta reflexión, nació una fructífera conversación con el equipo de Hello Compost!, que pueden revisar completa en este enlace.

Proyecto que forma parte del Plan de Gestión 2026 de Familia Runrún, financiado por el Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradores, Continuidad 2026.