Nuestra casa, espacio rural y laboratorio en movimiento a la vez, desde hace varios años es un nicho para la experimentación no solo poética y sonora, sino también botánica. Sí, porque además de contar con un estudio de sonido y un taller literario que nos permite producir sonido y libros respectivamente, posee un vivero para la investigación y reproducción de plantas.
¿Con qué fin? Pues para conocer y entender mejor otras formas de vida, en este caso, el mundo de la flora nativa, principalmente los bosques de Chile. Esto en parte debido a los desplazamientos habituales que hacemos de sur a norte, trayectos y estadías que nos han permitido conocer muchas especies de árboles. Por tanto, nos vimos hace unos años en la necesidad de habilitar un espacio para trabajar de forma más sistemática en la materia.
Hasta el 2023, dicho espacio se encontraba exclusivamente en la casa que habitamos en Colbún, Región del Maule, por lo que para iniciar investigaciones botánicas teníamos que llegar a ese lugar, pues ahí contamos con los implementos necesarios. Sin embargo, actualmente, también hemos comenzado a usar un método de cajas móviles que nos permite trasladar plantas, semillas y experimentos en curso a todos lados. De esto modo, ya no pausamos procesos, pudiendo estudiar y reproducir árboles donde nos encontremos.
Gracias a esta solución, desde el año pasado, por ejemplo, venimos profundizando nuestros conocimientos sobre el bosque espinoso presente en la Región de Atacama. Un trabajo que es parte de Poema de Atacama, una obra transdisciplinaria en construcción a cargo de Daniel Jesús Ramírez y Eliana Hertstein que muy pronto estrenaremos y que ha contado con el apoyo del Fondart Regional 2023. Labor que hemos desarrollado tanto en el desierto como en la zona central del país sin interrupciones.
Como una pequeña muestra, aquí un espino (Vachellia Caven) y un algarrobo (Proposis Chilensis), de 2 meses y medio de vida germinados, plantados y cuidados en el vivero móvil:


A la fecha han crecido unos 5 cm en promedio. En sus cortos meses de existencia, han conocido los aires de Colbún, Santiago y ahora han vuelto a Atacama, su tierra natal, resistiendo con mucha entereza el trajín. Prueba de que la vida itinerante parece que no les sienta nada de mal a ellos tampoco.